Profesores y alumnos de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona diseñan la escenografía de la ópera ‘Le cantatrici villane’, para el barcelonés Teatro de Sarrià

Todo comenzó con una convocatoria en la radio: la academia de música Concertante pedía la colaboración de escuelas de arte y diseño para hacer las escenografías de sus óperas. Los profesores Jaime de Córdoba y Oriol Vaz-Romero, del Departamento de Artes y Conservación-Restauración de la Facultad de Bellas Artes de la UB, no lo dudaron y se presentaron a la propuesta. Se iniciaba así una fructífera colaboración cuyo resultado verá la luz este viernes, 7 de febrero, cuando se estrene la ópera Le cantatrici villane (1799), de Valentino Fioravanti, en el Teatro de Sarrià. Han sido cerca de cinco meses de intenso trabajo durante los que cinco estudiantes del grado de Bellas Artes, tutorizados por los profesores De Córdoba y Vaz-Romero, han diseñado y creado las tres escenografías de la ópera. Para ellos supone una oportunidad de debutar en el mundo profesional por la puerta grande. Y es que la obra se representa dentro del ciclo Ópera de Cámara de Barcelona, organizado por Amigos de la Ópera de Sarrià con el apoyo del Gran Teatro del Liceo, y el director de escena es el veterano Constantino Juri, que a los 96 años y después de 175 producciones, debutará en Barcelona con este montaje.

«Son escasas las ocasiones en que los alumnos de Bellas Artes tienen la posibilidad de trabajar en proyectos reales, con tanta visibilidad en la palestra cultural de Barcelona. Es por ello que esta colaboración ha sido una oportunidad extraordinaria y pionera de evidenciar el talento creativo que late en nuestros talleres de pintura y escultura», afirma el profesor y pintor Oriol Vaz-Romero.

 El diseño y la realización de este proyecto escenográfico se ha desarrollado en el marco del programa de aprendizaje servicio «Diseño y construcción de escenografías para la representación de espectáculos musicales» de la Facultad de Bellas Artes. En la iniciativa han participado cinco estudiantes del grado de Bellas Artes, de diferentes cursos —tanto de ciclos superiores como de primer curso— y especialidades: Carlota Arroyo (dirección, diseño y creación de estructuras), Josep Vila (construcción de estructuras y pintura), Belén Domínguez (animación 2D y construcción de atrezzo), Alícia Mascaró y Laura Amezcua (pintura). También ha colaborado con ellos la estudiante Encarna Caballero, en la fotografía. Para los alumnos, participar en esta experiencia ha constituido un aprendizaje espléndido: han trabajado técnicas de carpintería tradicional y de construcción con nuevos materiales industriales, así como el dibujo de animación en 2D y la luminotecnia con tecnología LED, además de recuperar algunos procedimientos clásicos de pintura teatral.

El resultado son tres escenografías que consiguen transportarnos a un pueblo italiano del siglo XVIII. Un gran telón de fondo representa el horizonte de Casoria, la ciudad napolitana donde transcurre Le cantatrici villane. Después, han creado el escenario de una pequeña ópera que se interpreta dentro de la ópera, y que reproduce un templo romano. Y finalmente, han diseñado la habitación de una muchacha de este pueblo napolitano, con elementos más barrocos, donde se desarrolla el amor y donde se quiere dar la apariencia de esta parte más cómica de la ópera de Fioravanti. «Hemos intentado imbuirnos de todo ese mundo de la Italia del siglo XVIII, de la ópera bufa. Hemos trabajado con grandes dimensiones y grandes escalas, entendiendo que el público debe recibir la música, la voz y también la luz. Y todo ello trabajando a gran velocidad, con la idea de las construcciones efímeras», explica el profesor y escultor Jaime de Córdoba.

«Aunque el proyecto ha sido más complejo de lo que pensábamos, la experiencia ha resultado ilustrativa y reveladora», destaca Josep Vila, estudiante de 4.º curso de Bellas Artes. Reconoce que le ha permitido descubrir la escenografía como una posible salida profesional: «Es un lenguaje que se debe aprender poco a poco, y que seguiré investigando con ilusión de cara el futuro». A Carlota Arroyo, con una carrera consolidada como jefa de proyectos en el mundo de la ingeniería y estudiante de Bellas Artes como vocación, esta «aventura» la ha conectado con su profesión, con la que guarda más elementos en común de lo que imaginaba: «La gestión de recursos, la planificación, la capacidad de resolver problemas, y sobre todo, el trabajo en equipo, han sido fundamentales para sacar el proyecto adelante». Ambos valoran la buena relación con la gente del teatro: «Nos han hecho aportaciones muy positivas en cuanto a nuestro trabajo». Los profesores también destacan la libertad creativa que les han ofrecido para dar curso a esta propuesta escenográfica, que pretende renovar la antigua versión de la ópera estrenada por Constantino Juri en el teatro Colón de Buenos Aires en 1975 y, posteriormente, en Viena. «Hemos apostado por un diálogo franco entre tradición y contemporaneidad; una manera de conectar a las nuevas generaciones de artistas con el legado del arte europeo que tantas joyas ha dejado en nuestra memoria cultural», afirma Vaz-Romero.

Le cantatrici villane, la ópera más popular de Valentino Fioravanti

Con la ópera Le cantatrici villane (1799) se inicia la sexta temporada de Ópera de Cámara de Barcelona, una propuesta totalmente consolidada en la ciudad, con la que los Amigos de la Ópera de Sarrià acercan a la ciudadanía un repertorio operístico de títulos poco habituales en nuestro país. Se trata de óperas bufas, divertidas y cortas, con las que quieren llegar a nuevos públicos, además de dar la oportunidad a jóvenes talentos de trabajar en un ambiente profesionalizado.

A pesar de la reconocida notoriedad de Valentino Fioravanti en vida, actualmente es un autor poco programado. De las ochenta óperas que compuso, Le cantatrici villane fue su gran éxito. La ópera se estrenó en el Teatro dei Fiorentini de Nápoles en 1799 y fue aplaudida en toda Europa. A Barcelona llegó en 1802, en el Teatro de la Santa Cruz, con tanta fortuna que se representó asiduamente durante más de treinta años. Ahora, más de dos siglos después, vuelve a la capital catalana de la mano de Assunto Nese, director de la Orquesta Barcelona Concertante, y con dirección artística de Raúl Giménez. Además, el director de escena es el argentino Constantino Juri, que dirigió el estreno de Le cantatrici villane en Sudamérica y debuta en Barcelona a sus 96 años.

 Le cantatrici villane se podrá ver en el Teatro de Sarrià en tres únicas sesiones: viernes 7 y sábado 8 de febrero, a las 20 h, y el domingo 9, a las 18 h. La presentación antes de cada función estará a cargo del historiador y musicólogo Roger Alier.

Después de las representaciones, está previsto que la Facultad de Bellas Artes organice una exposición con algunos de los elementos escenográficos, junto con fotografías, vídeos y animaciones, para mostrar cómo ha sido todo el proceso de creación.

Imagen: Dibujo escenográfico de Oriol Vaz-Romero: Habitación de Rosa. Acuarela/papel, 42 x 30 cm.